Olvídate del 100%, enfócate en el 90%#AdriánRodríguez #RunchileArtículo

Cuantas veces he leído de corredores que se quedan cortos en su marca, que han entrenado al dedillo para luego rendir por debajo de sus expectativas en competencia. O, por el contrario, están tan enfocados en lograr un kilometraje o unos ritmos específicos que luego terminan fundidos o lesionados.

La pregunta es ¿por qué nos obsesionamos con esos números? (kilometraje, ritmos y marcas). Las respuestas son tan variadas como las motivaciones que nos hacen entrenar y competir. Para algunos será correr más allá de lo que nunca pensaron, para otros será romper la barrera de los 40 minutos en 10K, o las 3 horas en maratón. Para otros clasificar a Boston o al medio maratón de Viña del Mar.

Eso es lo más natural, fijarnos un objetivo y trabajar por alcanzarlo. El problema a mi juicio es el enfoque. Me explico, cuando apuntamos alto no tenemos más referencias de lo que tenemos al empezar y en el proceso no sabemos leer las situaciones que van aterrizando nuestras expectativas.

Una meta muy por encima de nuestras capacidades, una pequeña lesión que no escuchamos, unos ritmos que logramos solo sobre esforzándonos y no asimilamos, kilometrajes que nos drenan, pero no construyen, etc. Pero como es regla, los runners solemos vivir en negación. Que si nos salimos un 1% de la estrategia fijada nos perderemos la “oportunidad” de lograr el objetivo, sin tomar en cuenta ninguna de las situaciones antes mencionadas.

Lo entiendo mejor que nadie, uno quiere explorar sus límites y además ¡nos gustan las cifras cerradas! (ej. 100km semanales, sub 4:00 o sub 3:00 en maratón). Pero arriesgamos perder la perspectiva. Si yo considero que para lograr mi objetivo debo realizar mi plan al 100% y por a, b, c motivo solo logro hacer el 90-95%se me cae la estantería” empiezan las dudas y comienzan las locuras (doblar jornadas para compensar, alargar los largos, o agregar series no planificadas).

El tema es que ni siquiera logrando el 100% te asegura lograr tu meta. Entonces, ¿no es acaso mejor dejar un margen? Y luego, ya con el resultado en la mano, fijarnos un siguiente escalón sobre la base construida.

La vida no es perfecta, no somos robots y la satisfacción de construir algo es superior a la inmediatez de un solo resultado. No nos obsesionemos por no conseguir ese 100%, mejor apuntemos al 90% ¡concedámonos ese margen que no pasa nada! y si en el proceso se nos da llegar al 100%, a esa marca, ritmo, o kilometraje, entonces sintámonos afortunados por haberlo conseguido y atesoremos el momento. Y si no, no pasa nada: a por el siguiente ciclo y seguir avanzando, que como bien sabemos el buen runner se construye con los años.

Por Adrián Rodríguez
Miércoles 25 de marzo de 2026

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