Marcelo Rojas: “La carrera de skyrunning más alta del mundo es chilena”#AndesInfernal #RunchileArtículo

Este no será un reporte de carrera típico, Ojos del Salado (6.893 msnm) es el volcán activo a mayor altitud del mundo, la mayor cumbre chilena, pero como dicen los montañistas es un cerro chalero, un lugar donde descontados algunos detallitos, la altitud, el traverse y una pequeña escalada y el viento, la verdad, es una montaña simple, donde sólo hay que caminar, no con chalas, porque esa si es una exageración, pero tampoco son necesarias  botas dobles de alta montaña, ni una tonelada de equipo sofisticado. Escribiré un post exclusivamente dedicado a ese tema pronto.

Andes Infernal ya marcó un hito en el año 2013 al realizar la ultra a mayor altitud del mundo en el cerro el Plomo y sin duda ha inspirado a cientos de trail runners que hoy corren en sus cercanías en forma rutinaria. Ver llegar a alguien en zapatillas a su cumbre ya no es novedad.

Ya en 2016 tenía en carpeta incluir al Ojos en nuestras carreras porque habíamos abierto  los apetitos de otras productoras por la altura a través de toda Sudamérica. Era una caja de pandora que no podría ser cerrada, por tanto, había que buscar nuevos spots.

Por diversas razones que no vienen al caso, ese deseo se postergó hasta el día 01 de enero del 2023 pero Andes Infernal ha vuelto en gloria y majestad.

¿Cómo lo hicimos?

Para llegar frescos, descartamos viajar por tierra, tomamos un avión. En un poco más de una hora llegamos a Copiapó, arrendamos una 4×4 y nos desplazamos a 270 km al interior en las cercanías de la frontera argentina y listo. Descartamos el uso de guías locales y/o servicios sólo para tener más flexibilidad respecto a los traslados en el sector. El apoyo local es más económico y cómodo, si tienen más tiempo y no son tan inquietos como nosotros.

Sólo destinamos siete días, de los cuales dos se pierden en el traslado.

La primera noche ascendimos desde los 450 hasta los 3.700 msnm y aunque uno va cómodamente sentado, tiene un impacto importante en el cuerpo.

La aclimatación es un factor relevantísimo en este deporte y en cualquiera. Sin embargo, nuestras obligaciones, la falta de tiempo, hacen casi imposible que podamos realizar un proceso de aclimatación como corresponde que consiste en exponerse varios días en forma continua al estímulo de altura, para que el cuerpo realice los procesos adaptativos necesarios.

Dicho esto -y aquí seguro que saltarán los montañistas, fisiólogos y pseudo expertos varios- hay un truco que descubrí que funciona. Las aclimataciones incompletas, son cortas exposiciones a la altura, sobre 3.000 metros, sólo por el día o como mucho un par de noches. Después de algunos años de repetir este proceso, en cada nueva exposición me fui sintiendo mejor, al punto de que ya la aclimatación no es un tema. Y este fenómeno lo he observado en otras personas, así que no soy el único bicho raro, falta sólo validarlo con un estudio. Además un deportista sano y bien entrenado está más preparado, tiene más herramientas fisiológicas para lidiar con la altura. Vuelvo a señalar que siempre es mejor aclimatar adecuadamente y contrariamente a lo que se pudiera pensar, no es necesario ir a entrenar a altas intensidades a la altura, basta con caminar, descansar, dormir y si quieres entrenar, hacerlo muy suave.

Cerrado este importante paréntesis, vuelvo al relato. Al segundo día nos propusimos hacer el cerro San Francisco (6.018 msnm) está ubicado en la frontera chileno/argentina, de hecho la huella pasa al lado argentino. La gracia es que está junto al camino. En este lugar uno se siente como niño en una dulcería al ver tanto seis mil al alcance de la mano. Una vez que estás en una cima, quieres subir todas las que puedes ver a 360°.

Mi compañero y rival de carrera fue Tom Zoehrer, un austriaco muy aventurero que conozco hace años. Esto es relevante, cuando vas a realizar una actividad de borde como esta. Tienes que elegir a alguien confiable, con experiencia y que pueda jugar en equipo. Alpinista, esquiador, ultra runner y más encima con dos ascensos al Ojos y varias montañas alrededor, aparte de Nepal y otros destinos exóticos. Para más remate, vive permanentemente a casi 3.000 mnsm en un pequeño pueblo en EE.UU. Así que quien estaba en clara desventaja en esta carrera era quien escribe.

Usted no lo haga, no es buena idea hacer un seis mil a las 24 horas después de haber llegado, pero como buenos infernales, nos gusta el riesgo y lo desconocido. No te confundas, no quiero decir que esto sea algo super extra cachilupi, sino que para nosotros,  intentarlo con tan poca aclimatación era terreno nuevo.

El San Francisco es un cerro más sencillo que el Ojos y tiene la misma distancia lineal a su cumbre. Subimos bastante tarde, empezamos a las 12 PM. En el ascenso nos pasó algo divertido. Nos topamos con varios grupos que venían descendiendo. El último grupo como a 40 min de la cumbre, nos saludó cordialmente pero sus caras, frases y recomendaciones transcurrieron entre la burla, la sorpresa y la preocupación por nuestra integridad. “arriba hay viento de más de 60 km/h, “les quedan por lo menos 4 horas para la cumbre”.

“Acá no necesitas crampones” “ya es tarde para subir” les dimos las gracias por la información y continuamos con lo nuestro. Ya estamos acostumbrados a estas “recomendaciones” cuento corto, en la cumbre soplaba una brisa de 40 km/h, nos demoramos 40 minutos aproximadamente, lejos de las 4 horas pronosticadas y los crampones sirven para bajar a mayor velocidad con seguridad, no esperábamos encontrar un glaciar de hielo roca.

Mentiría si digo que no sentimos la altura, por momentos abandonamos el inglés sin darnos cuenta, Tom empezó a hablar en alemán y yo en español. Aparte de tener una leve pérdida de equilibrio por unos minutos, pero sin síntomas de ataxia. Pero descendimos sin novedad al atardecer.

Después del plato de entrada, decidimos descansar un día y lo más importante, el día 01 tenía el mejor pronóstico para intentar el Ojos. Eso sí nos preocupaban dos cosas, las ráfagas de 90 km/h y la condición del hielo y la nieve. Pocos días antes un grupo había señalado problemas con eso para no hacer cumbre.

Dormimos en Laguna Verde y al siguiente día, no muy temprano de nuevo, enfilamos hacia refugio Atacama. Al llegar nos encontramos con otra sorpresa, a pesar de ser fin de semana largo, estaba desierto. Miramos con prismáticos en dirección a la cumbre y solo vimos cuatro personas descendiendo.

Dado que esta sería una carrera en autosuficiencia, sin apoyo alguno, decidimos portear equipo extra, agua y comida a Tejos pero en modo carrera. Partimos cargados como mulas y dejamos todo en Tejos, teniendo la precaución de dejar nuestra agua arropada. La que había al interior del refugio estaba totalmente congelada. Otra sorpresa fue que en Tejos habían 3 camionetas, las expediciones se ahorran 8 km ida y vuelta, llevando a sus clientes en 4×4 hasta ahí, aumentando sus chances de éxito y disminuyendo el tiempo de exposición.

Finalmente nos los encontramos a todos cerca del traverse, una zona con un glaciar que debe ser pasada horizontalmente. Ese punto nos preocupaba mucho, pero al llegar a 6.500 msnm, hasta la cumbre, sólo había manchones de nieve por aquí y por allá y el traverse en el glaciar estaba blando a pesar del viento reinante. El paso por ahí fue mero trámite. Quienes conocen el Plomo, es como el antiguo paso del glaciar, pero con más inclinación, no hay espacio para el error, si caes no te detiene nadie.  Ese es un punto que hace dudar a muchos.


A principios de año Tyler Andrews (leyenda viviente del Ojos) había abandonado su intento de quebrar el último récord que queda por caer. Sería uno más de los intentos de realizar la carrera, pasajes comprados y todo listo, pero Tyler me comunica que el traverse estaba duro como hielo roca, así que a esperar otra oportunidad. El fenómeno de invierno boliviano fue muy intenso en la temporada 2021-2022. Este año ha sido todo lo contrario. Esto es común en este deporte, nunca sabes si podrás hacer la carrera o su trazado completo debido al tiempo atmosférico.

Tom tuvo un mal día, en el San Francisco él había estado muy fuerte, acá se notaba que iba sufriendo en el ascenso. Yo por mi parte, tengo la duda si me había recuperado totalmente o si fue la euforia y felicidad por lo que estábamos logrando lo que me llevó sin ninguna dificultad hasta el cráter. Saltaba en una pata, entre 6.500 y la cumbre me sentí como si estuviera corriendo en el Provincia.

Al llegar al gateo previo a la cumbre Tom me informa que tiene poca sensibilidad en los dedos y que no se sentía cómodo para enfrentar la torre en esas condiciones, a pesar de que llevaba un segundo par de guantes wind stopper, muchas veces uno olvida usar el equipo en el momento adecuado.

No lo dudé ni un segundo y le dije que la seguridad es lo primero y decidí eliminar esa parte de la carrera, prerrogativa del corredor que es director de carrera, aunque debo reconocer que me costó soltar la cuerda, desplacé mi mano lenta y dificultosamente mientras la miraba de reojo, jajaja.

Para un montañista esa es una decisión extremadamente difícil porque la cumbre corona todo el esfuerzo realizado, tan relevante es, que muchos montañistas han mentido cuando no lo han logrado. Pero en nuestro caso lo que importa es la velocidad de ascenso, no los hitos cumbreros. Para que se hagan una idea, este sector es como el paso de roca del Provincia, un par de metros más, ninguna cosa muy difícil. Adicionalmente un amigo había estado ahí unos días antes y había retirado las cuerdas viejas. Claro que hay que considerar que llegar a gran velocidad a esa zona, con un desgaste físico mucho mayor al de un caminante, sumado a la altura, configuran un escenario donde existe una mayor probabilidad de que se produzca algún error o accidente. Sé que este va a ser un tema discutible porque los futuros corredores querrán llegar a la cumbre y obtener su merecida foto, pero  llegar  ahí, 7 metros abajo y regresar entero y sin novedad de vuelta a casa no tiene precio.

Adicionalmente como primera versión, la carrera sólo se realizó en ascenso.

Tom Soehrer 8h:16:00:00
Marcelo Rojas 08h:16:08

¿Qué logramos?

El trail/sky a mayor altitud del mundo al día de hoy. Quien tiene la corona histórica es Lenin Skyrace con unos increíbles 7.140 msnm en Rusia, pero ya no se realiza.

El KV vertical a mayor altitud del mundo (entre Refugio Tejos y el cráter 5.800 a 6.800 msnm aprox).

Y ya está diseñado el circuito para realizar la Ultra a mayor altitud del mundo cuyas inscripciones abriremos en unos días más.

Pocas veces un país sudamericano puede liderar los avances en un deporte y Andes Infernal lo ha realizado por 10 años. ¡Tenemos muchos motivos para estar extremadamente contentos!. No tengo dudas que este nuevo spot promete. Es más, estoy seguro de que pronto estará lleno de corredores porque el lugar es increíble. Se viene un post sobre equipamiento y consejos para que ustedes puedan ir en forma autónoma o con nosotros. Atentos a la carrera de celebración de los 10 años de Andes Infernal y a la celebración de este gran logro que anunciaremos pronto.

Disclaimer: Si usted encuentra otra carrera a mayor altitud, por favor avíseme. Juro que busqué por todos lados y no conseguí encontrar otra. 

Marcelo Rojas

Director de carrera Andes Infernal

Fecha de la carrera: Domingo 1 de enero de 2023

 

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