Sebastián Cordero: “Una maratón donde los miedos y las dudas desaparecieron con el pasar de los kilómetros”#MaratóndeBerlín2026 #RaceReport

Race Report – Maratón de Berlín 2026

Desde que me uní a Cronos, en enero del año pasado, no había realizado una preparación tan seria y tan planificada como para esta Major que en el papel es ideal para buscar mejorar las marcas personales, pero que sí le faltas el respeto, lo pagas caro. 

Antes del viaje, las sensaciones a nivel físico y mental eran terribles. Los entrenamientos salían, sí, pero con cada de uno de ellos aparecían las dudas y los miedos, sobre todo en las últimas semanas donde tuve que lidiar con diversas contracturas musculares que me hacían pensar que la carrera no sería como lo estaba soñando. 

Una vez en Alemania, las sensaciones musculares mejoraron y las sensaciones al entrenar acá fueron buenas. Pero cada vez que se acercaba el día, los nervios, ansiedad y las dudas iban en aumento.

Los primeros días en Berlín estuvieron fríos, pero conforme llegaba el día de carrera, la temperatura aumentaba, temiendo que fuera una maratón como la del año pasado.

Llegó el día que esperaba por más de 6 meses: Día domingo 27 de septiembre. La mañana estaba cálida, no había frío, pero tampoco humedad. El viento soplaba, amenazando con ser un enemigo en la carrera y que habría que vencer.

Una vez largada la carrera, los miedos y dudas estaban ahí, pero fue inevitable soltar unas lágrimas en los primeros kilómetros viendo la columna de la victoria de fondo, que sería presagio de un gran logro.

Los primeros 21 kilómetros fueron de mucho análisis de mi cuerpo, sintiendo como iban respondiendo las piernas, cómo se sentía el estómago (que los últimos días los nervios también lo afectaron), y analizando como afrontaría la silenciosa pendiente entre los kilómetros 22 y 28, la cual, si no se abordaba correctamente, me haría darme duro contra el muro. 

Cruzando el kilómetro 22 se me hace una ampolla de sangre en un dedo del pie izquierdo, la cual omití mentalmente su existencia para no decaer, y empiezan a doler los músculos que venían contracturados, apareciendo nuevamente las dudas de como terminaría la carrera.

Sin embargo, abordé los 6km de pendiente silenciosa de forma progresiva y respetuosa con mi cuerpo, bajé el ritmo cuando sentía que tenía que hacerlo y llegado al kilómetro 28 decidí apretar para recuperar el tiempo perdido. Ya ahí ocurrió la magia, las piernas volvieron a responder, los dolores musculares y estomacales desaparecieron, y decidí lanzarme con valentía a atravesar el muro.

Y es aquí donde una preparación bien hecha y bien planificada se ve reflejada, y en ese sentido agradezco mucho a mi entrenador, José Camps, que me preparó de forma muy profesional y muy dedicada para este día, y a Cristian Sepúlveda, mi nutricionista, que me orientó y planificó mi dieta para cada fase de este proceso, incluso haciendo cambios el día antes de la carrera. Sin ellos, hubiera sido imposible pasar esta fase de carrera sin mayores problemas.

Ya el en kilómetro 38 las piernas no daban más, los músculos habían llegado a su tope y se sentían como ardían, cómo lo hacía el sol que lentamente iba emergiendo y subiendo cada vez más la temperatura. Regulé, mantuve un ritmo que me permitiera llegar sin calambres a la meta y ya cuando se veía a lo lejos la puerta de Brandemburgo, la emoción fue total y me dejé llevar por el momento, absorbiendo la energía de la atmósfera que creaba el público en los últimos kilómetros, y tomar las últimas fuerzas y energías para terminar.

Crucé la meta y la emoción llegó hasta las lágrimas. No creía lo que había logrado, y mientras escribo esto aún no lo asimilo, pero me sentía muy orgulloso de mí, orgulloso de poder vencer mis miedos a medida que iba a avanzando la carrera y transformar toda esa ansiedad en energía en cada kilómetro que pasaba.

Posterior a la carrera vino la celebración, donde agradezco a mis amigos Juan Pablo y María, quienes vinieron desde Irlanda a verme correr y acompañarme en la previa y post maratón. Sin duda ayudaron a qué este día sea inolvidable.

Agradezco también cada palabra de ánimo y buenos deseos de parte de mis amigos, familiares y sobre todo de mi club, Cronos, que han sido parte fundamental de este proceso. Punto aparte mis padres, Yislen y Freddy y mi hermano Ignacio. Sin ellos, nada de esto sería posible.

Cada proceso de preparación de maratón y la carrera en sí deja enseñanzas, y esta me enseñó que hay que creer en el proceso. Confiar en el trabajo que se realiza cada día, pese a los días malos y otros más malos, que al final del día, con resiliencia y disciplina, los resultados llegan, y cuando aparecen, tienen un sabor más especial.

Sebastián Cordero

Fecha de la carrera: Domingo 27 de septiembre de 2026

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