Race Report – Maratón de Chicago 2026
Es domingo 11 de octubre, minutos antes de la largada, los enormes edificios de Chicago se alzaban frente a nosotros, iluminados por la primera luz del día. A nuestro alrededor, los corredores daban sus últimos saltos y, de fondo, sonaba “Sweet Home Chicago”. Esa imagen se me quedó grabada: estaba a punto de correr mi primer Major.

El tiempo que había conseguido en la Maratón de Santiago me permitió obtener el cupo. Llegué con el objetivo de hacer la mejor carrera posible y disfrutar la experiencia. La preparación había sido redonda: trabajé más la fuerza y la resistencia a la fatiga, y sentía que el trabajo estaba hecho.
El jueves 8 llegamos a Chicago con mi señora, @manenalvarez, y nuestros amigos @negro.olivares_ y @geraloliveros. El viaje transcurrió sin contratiempos y nos alojamos en un Airbnb a pocos metros de la meta, lo que facilitó la logística. La Expo fue espectacular, con todo lo que un corredor necesita, quiere y sueña, además de esas cosas que no necesita, pero igual quiere. Retirar el kit fue rápido y sencillo, y siempre había alguien dispuesto a ayudar.
Los días previos fueron tranquilos: hicimos algunos trotes por Grant Park y junto a la orilla del lago, y el día anterior salimos a activar por la mañana antes de descansar. La cercanía del alojamiento nos permitió llegar a la largada sin madrugar demasiado. Estuvimos allí unos 80 minutos antes, con tiempo suficiente para dejar nuestras cosas en guardarropía, ir al baño y llegar al corral sin apuro.
Durante el calentamiento ya se anticipaba una carrera dura: cielo despejado, calor y humedad. Desde el kilómetro 5 sentí que las condiciones me afectarían más de lo previsto, así que cuidé la hidratación y tomé las pastillas de sal. Seguí el Plan B que habíamos definido con mi entrenador, Kuto Mandujano: partir más conservador, ir de menos a más y apretar desde el kilómetro 30. Lo intenté, pero el calor, la humedad y una lesión de rodilla que arrastraba no me lo permitieron. Mantuve el ritmo y cumplí el objetivo del plan.
Disfruté toda la carrera, aunque los últimos 15 kilómetros fueron los más duros. El público alentó a lo largo del recorrido, que pasó por The Loop, River North, Lincoln Park, Pilsen, Chinatown y Bronzeville. Me gustó especialmente pasar por Chinatown y Pilsen, el barrio mexicano.
Los últimos dos kilómetros fueron de pura emoción y fortaleza. Cruzar la meta fue la culminación de un largo proceso. Sentí alegría por terminar otro maratón y, al mismo tiempo, un pequeño vacío al saber que todo ese camino había terminado.

Chicago tiene parques y rincones preciosos para correr y conocer, además de una gastronomía espectacular. Si tengo que recomendar una pizza, para mí Giordano’s tiene la mejor de la ciudad. También disfrutamos varios bares alrededor de Grant Park. Recomiendo esta maratón como una gran puerta de entrada al circuito de los Majors: es una ciudad enorme, entretenida y fácil de disfrutar. Para quienes viajamos desde Chile, además, la preparación transcurre durante el invierno y la carrera se corre en otoño. Este año el calor y la humedad nos pusieron a prueba, pero la ciudad y su ambiente hicieron que la experiencia valiera cada kilómetro.
Por Rodrigo A. Belemmi
Fecha de la carrera: Domingo 11 de octubre de 2026



