Race Report – Maratón de Chicago 2026
Completar las Six Stars Majors era un sueño que llevaba años persiguiendo. Chicago sería el último de ellos, el maratón que cerraría un camino que había comenzado en Londres, en 2023. Sin embargo, nunca imaginé que llegaría a la largada con tantas dudas sobre mi capacidad para correr esos 42,195 km.

Llevo más de 15 años corriendo y, durante ese tiempo, el running se ha convertido en mucho más que un deporte. Forma parte de mi filosofía de vida, es una vía de escape y una fuente permanente de desafíos y aprendizajes. También me ha permitido compartir experiencias con personas que han terminado siendo fundamentales en mi vida.
Cuando comencé el proyecto de las Majors, sabía que sería un desafío exigente. Cada maratón tenía su propia historia y sus dificultades, pero Chicago tenía algo especial: era la última. Completarla significaba alcanzar una meta que había perseguido durante años.

Llegar a la largada ya era un desafío
La preparación para Chicago había avanzado con normalidad durante más de dos meses, hasta que una lesión, a tres semanas de la carrera, me obligó a dejar los entrenamientos. Desde entonces no pude sumar un solo kilómetro e intenté mantenerme activo en la bicicleta para conservar mi condición física. A medida que se acercaba el día del maratón, crecía la incertidumbre sobre si podría participar.
Las consultas con mi médico, los exámenes y las revisiones apuntaban a una misma advertencia: una lesión ósea me dejaba en una situación vulnerable y correr un maratón en esas condiciones implicaba un riesgo importante.
Pese a todo, finalmente viajé a Chicago, aunque hasta dos días antes de la carrera no tenía claro si estaría en la línea de largada. Había intentado trotar en la ciudad, pero el dolor aparecía después de pocos kilómetros. En esas condiciones, pensar en completar los 42km parecía, por decir lo menos, una apuesta arriesgada.
Después de tantas dudas, terminé convenciéndome de que había llegado hasta allá y no tenía nada que perder. Sin embargo, sabía que correr en esas condiciones implicaba un riesgo y que no era una decisión que debiera tomarse a la ligera. Pero también sentía que, si finalmente decidía intentarlo, tenía que hacerlo convencido.
Así que tomé la decisión y alisté mi armadura “Croniana”, esa que me había acompañado en cada una de las Majors anteriores. Preparé mis cosas el día anterior, consciente de que esta vez el desafío sería diferente. No sabía hasta dónde podría llegar ni cómo respondería mi cuerpo, pero había llegado el momento de dejar atrás las dudas y enfrentar lo que viniera.
La emoción de la largada
La mañana de la carrera, una vez instalado en mi corral y mientras esperaba la largada, me invadió una emoción difícil de explicar. Se me cayeron las lágrimas al pensar en todo lo que había vivido para llegar hasta ahí: los entrenamientos, los sacrificios, los desafíos anteriores, los viajes y todas las personas que habían sido parte de este camino. Sin embargo, estaba ahí, en la partida de Chicago, frente a la posibilidad de cumplir el sueño de completar mi última Majors del circuito.
Dieron la largada y, durante los primeros 23 km, las sensaciones fueron buenas. Pude correr con relativa comodidad, disfrutar de la ciudad y del increíble ambiente.

Chicago me recibió con un recorrido muy amable, sin grandes desniveles, calles llenas de energía y una organización que invitaba a disfrutar de una fiesta deportiva. Los accesos, los corrales, los puntos de hidratación y las estaciones de asistencia estaban muy bien dispuestos, lo que me permitió concentrarme en la carrera y disfrutar de la experiencia.
Pero mi carrera empezó a cambiar alrededor del km 25. El dolor apareció y, desde ese momento, tuve que enfrentar un desafío distinto al que había imaginado.
Un kilómetro a la vez
No quería abandonar. Mientras corría, temía que, si me detenía, después no pudiera volver a arrancar. Así que seguí avanzando, tratando de administrar las fuerzas, ajustar la pisada y concentrarme en llegar al siguiente kilómetro. Continuar, fue una decisión mía, con las consecuencias que ello podía significar.
En ese momento, el maratón dejó de ser una carrera contra el reloj. Las expectativas de tiempo quedaron atrás y el objetivo pasó a ser mucho más sencillo, pero también mucho más importante: terminar.
La cabeza comenzó a tener un papel fundamental. Pensaba en mi familia, en mis hijos, en las personas que me quieren y en mis compañeros de Cronos. Recordar a quienes forman parte de mi vida me ayudaba a encontrar fuerzas para continuar.
No fue la carrera que había planificado ni la experiencia que habría elegido si hubiera podido decidir cómo llegar a Chicago. Pero cada kilómetro adquirió un significado distinto; seguir avanzando, pese al dolor y a la incertidumbre, se convirtió en una pequeña victoria; no porque ignorara el riesgo, sino porque estaba intentando completar una meta que significaba mucho para mí.
Cuando finalmente crucé la meta, sentí una mezcla de alivio, emoción y satisfacción. Había conseguido terminar un maratón que, pocos días antes, ni siquiera sabía si podría correr. Logré terminar en 3:06:31 y, con ello, completé la tan anhelada última estrella del Six Stars Majors.
En ese momento pensé en muchas personas, pero fue inevitable pensar en mi querido club, Cronos, que ha sido parte fundamental en mi historia como corredor. Más que un grupo de entrenamiento es una verdadera fábrica de sueños, una comunidad que transforma vidas; pensé también en mi entrenador, José Camps, que, con su trabajo silencioso, es el artífice de nuestra formación como atletas, sobre la base del compromiso, la constancia y el espíritu de equipo.
El significado de completar el circuito
Después de cruzar la meta, todavía quedaba un momento muy especial: llegar al stand de Abbott y recibir el reconocimiento de Six Stars Finisher.
Al recibirlo, volví a emocionarme. Pensé en el camino que había comenzado en Londres en 2023 y en todo lo que había vivido para llegar hasta ese momento. Chicago había sido muy distinto al maratón que imaginé, pero completar allí el circuito le dio un significado especial al final de este recorrido.
Hoy, con las seis estrellas completadas, miro este camino con gratitud. No sé exactamente qué vendrá después ni cuáles serán los próximos desafíos, pero tengo claro que el running seguirá siendo parte de mi vida. Completar el circuito Majors era una meta; disfrutar del camino, compartirlo con otros y seguir encontrando nuevos motivos para correr es algo que va mucho más allá de una medalla.
Por Fabián Godoy
Fecha de la carrera: Domingo 11 de octubre de 2026



