Race Report – Maratón de Londres 2026
Correr el maratón de Londres es simplemente ser un afortunado, por lo difícil que es entrar y por lo increíblemente hermosa que es.
Para mí Londres fue mi octava maratón y mi sexta Marathon Major, así que las emociones estaban a flor de piel mucho antes de viajar, sobre todo porque estaba preparando Boston y se abrió la oportunidad de ir a Londres recién a finales de febrero, lo que hizo que tuviera que cambiar varios planes de forma inesperada y un poco contrarreloj. Pero las oportunidades así son pocas y no hay que pensarlas demasiado, ¡era una oportunidad única!
Así que como cada año las vacaciones del trabajo son destinadas para poder correr.
Después de un largo viaje saliendo desde la sexta región (Lihueimo/Palmilla) aterrizamos en Londres el jueves en la mañana, dejamos las maletas en el hotel y salimos inmediatamente a buscar el dorsal. La Expo como siempre muy eficiente como en estos grandes eventos, un kit sencillo pero importantísimo en mi caso número amarillo con rojo lo que define el lugar para la largada.
Retiramos ahí también el número del 5k que se corría por primera vez el viernes al atardecer. La polera de finalista este año se retiraba al final de la Expo, incluso había la posibilidad de estampar tu nombre (se podía reservar por adelantado y ese día lo hacían en unos 15 minutos).
Lo que más me gustó de la Expo fue una exhibición de todas las medallas del maratón de Londres de 1981 hasta el 2026. Y bueno también la parte de Abbott donde me entregaron el letrerito para la espalda que identifica a los que van por su última estrella. Este año se cumplen 20 años de las Word Marathon Majors, así que también había cartel especial con los nombres de los que terminábamos este año.
Londres estaba hermoso, con un sol brillante, la ciudad brilla por sí sola y estar ahí ya es un sueño, pero los aires de maratón, para uno que es apasionado de todo esto, lo hace incluso más especial, había millones de actividades, Shake out Run, tiendas de nicho, exposiciones y la ciudad además que es tan hermosa que es imposible no tentarse a querer verlo y recorrerlo tooodo. Yo intenté recorrer lo que más pude e ir a todas jaja, sé que no es lo más recomendado antes de un maratón, pero estas oportunidades son poquitas y hay que vivirlas.
El domingo me levanté muy temprano para no correr riesgos, nos estábamos quedando cerca del Buckingham Palace (donde está la meta) y el viaje era de unos 40 minutos aproximadamente hacia Blackheath combinando metro y después tren. Los corredores tenemos gratis el transporte ese día. Al entrar al tren ya se siente el aire de maratón, la tensión, los nervios, ¡la emoción!
Casi todos eran corredores, todos caminamos con nuestra bolsa en silencio, unidos en una complicidad difícil de explicar, porque cada uno sabe el esfuerzo que hay detrás, para presentarse aquí, los meses de entrenamiento, de cansancio, de alegrías, a veces de frustración, de hacer calzar la vida, todo lo que se dejó para poder estar aquí justo en este momento, este visualizado, esperado y mágico día.
Afuera de mi zona (amarilla) me despido de mi pareja, se supone que nos encontraremos en los kms 13, 30 y 40 si todo sale bien. Ingreso muy abrigada pero el sol está empezando a iluminar y no hace demasiado frío, el lugar es pequeño, una explanada de pasto verde, como los muchos parques de Londres. Muy poquitos baños de uso mixto, y otro con urinales para hombres y para mujeres (cosa que nunca antes había visto), un camión donde dejar tu bolsa que será llevada después a la meta y un pequeño arco de largada que se ve tan cerca que asusta jaja.
Londres tiene 3 salidas las que se unen después del kilómetro 5, como son tantas personas las que corren se hace de esa forma para evitar aún más aglomeraciones.
Caliento 10 min, hago la final del baño, dejo mi bolsa muy justito y están saliendo los de la primera ola, yo iba en la 2. Me impresionó ver que no había un encajonamiento como tal, solo iban saliendo y no había una cuenta regresiva como en otras maratones, así que casi sin darme cuenta, iniciamos esta esperada aventura.
Me costó mucho encontrar un ritmo o un espacio, iba un poco asustada; después del km 5 se unían las otras salidas, muchísima gente; la hidratación la dan en botellitas plásticas por lo que la ruta está llena y era muy fácil pisar alguna; estuve a punto de caerme varias veces, así que intenté dejarme fluir.

Primer gel pasado el 8, y un ruido ensordecedor avisaba que estaba por llegar el Cutty Sark, es realmente increíble la energía del público y la gente que va a apoyar a sus seres queridos. Rodeas el barco corriendo como si fueras una estrella de rock, espero al 13 veo mi pareja lo saludo y seguimos.
Desde ese punto hacia adelante fue una lucha contra mi cuerpo, una lucha de mente sobre cuerpo, o luz contra oscuridad jaja.
Creo que no toleré bien la carga líquida de carbos previa y desde el primer gel, me iba sintiendo muy mal, tratar de tragarme el segundo fue casi imposible y ahí vi que las cosas pintaban realmente feas, después de pasar por una de las muchas duchas que había en la ruta, me dio mucho frío, quería vomitar, me dolía muchísimo el estómago, mire mi reloj y me dije: “Naty tu termina , si es necesario parar, paramos, acá da lo mismo un tiempo, mira dónde estás, lo que haz logrado, no le debes nada a nadie, tú solita llegaste hasta acá, así que ahora disfruta de tu última estrella, ¡y disfruta de esta maravillosa maratón!”
Y así solo en modo cabeza (porque cuerpo no había) continué hasta la meta. Parando un par de veces al baño y en el 31 con mi Migue, que si no me dice que continuara, me quedaba ahí unos buenos minutos más jajaja.

Lo que no puedo dejar de contar es que nadie te prepara para la emoción que se siente al ver de frente y atravesar el Tower Bridge, creo que es una de las experiencias más épicas y más hermosas de la vida como corredor; de partida el puente es hermoso y la energía de la gente, los gritos, saber que estás ahí es tan increíble que de verdad levanta a cualquiera, y es uno de los momentos que atesoraré por siempre.
Cualquier apasionado de correr, o que vibre con todo esto, debe intentar vivirlo, ¡porque es realmente hermoso!
La ruta continúa los kms pasan, siempre hay público, veo familias, letreros, fotos, millones y millones de personas de todas las edades orgullosos de sus corredores y lo que están haciendo, es hermoso verlo. Hay muchas duchas de agua, hay vasos con hielo que los corredores se ponen en el cuello, hay algunos corredores que se detienen, acalambrados, agotados, los animo, yo también me animo a no rendirme. También hay música en vivo, hay muchos corredores disfrazados, ¡hay fiesta! ¡La ciudad es una fiesta, hermosa, soleada y viva!
De repente a tu derecha vez el London Eye , quiero llorar, se empieza a ver la famosa y bien conocida silueta de la Elizabeth Tower, se acerca, corres a sus pies y no puedo creer lo hermosa que es y estar pasando por ese lugar que tanto soñé, sigues, sabes que el final se acerca… Me digo: “Son los últimos kms de tu Six Star Naty, ¡disfrútalo!”

Empiezas a ver el palacio de Buckingham, giras y entras a The Mall rodeada de banderas, rodeada de gente, gritos de emoción, creo que es la línea de meta más linda que recuerde o se pueda imaginar. Es el escenario perfecto.
Cruzo el arco y no puedo creer que terminara (y sobreviviera), recibo mi medalla de la maratón, que es hermosa, busco un baño, pero dirigen a la entrega de mi Six Star, quiero llorar, pero me contengo, el equipo completo de Abbott te aplaude, dicen que soy de Chile, te abrazan, te felicitan, la medalla es preciosa. Te toman una foto y ahí está, un sueño hecho realidad, solo un instante, miles de kms recorridos, años de constancia, dedicación e inversión, pero sobre todo mucho corazón.

Con medalla en cuello y en modo zombie, me tuve que ir volado al hotel. Mi guata se volvió literalmente loca y mi cuerpo ya no me sostenía. Lo único fome y que lamento es eso, no pudiera quedarme, sacarme ninguna foto, ni compartir o disfrutar del post race como tanto me gusta, sobre todo en Londres. Pero bueno, quedará como anécdota jaja.
Después de unas horas ese día volví a revivir y aunque mi guatita aún está media rara, ¡todo salió bien!
Londres fue mi peor tiempo en maratón, (y aunque ni en el peor escenario me imaginé eso) creo que se transformó en unas de mis favoritas, es la ruta más hermosa, pasas por los lugares más emblemáticos de una ciudad que es un icono en sí, la energía de la gente, no hay ninguna parte donde estés solo y esa llegada es simplemente un sueño hecho realidad!
La magia del maratón es que siempre te sorprende, y siempre, siempre aprendes algo nuevo. Meses de entrenamiento, de renuncias, de elecciones, de dedicación, que no quedan atrás solo por un tiempo.
Y en un mundo que está acostumbrado a empujarnos a ir de prisa, ser muy productivos y el exceso de información, es bueno a veces hacer un alto mirar el recorrido y lejos que ha llegado gracias a la magia de correr.
Si algo no sale como se esperaba se agradece, se aprende y sirve para próxima.
Espero que la vida me regale la oportunidad de volver a vivir y a re- correr London Matathon.
Por Natacha Morales
Fecha de la carrera: Domingo 26 de abril de 2026



