Javiera Fierro: “Mi primera maratón y la más difícil de todas las Majors”#MaratondeNuevaYork2026 #RaceReport

Race Report – Maratón de Nueva York

42,195 kilómetros. Un sueño llamado New York City Marathon mi primera maratón y la más difícil de todas las Majors.

¡Todavía me cuesta encontrar las palabras para explicar lo que viví el domingo 1 de noviembre en Nueva York! Estar en la línea de partida de una de las maratones más importantes del mundo, representando a Chile, era algo que durante mucho tiempo imaginé, pero que hasta que no lo vives no logras dimensionar.

Los primeros kilómetros fueron una mezcla de adrenalina, nervios, felicidad, miedo y emoción. Miraba a mi alrededor, la gente te alentaba en cada km y pensaba: ¿de verdad estoy acá? Tantos meses de entrenamiento, madrugadas, fondos de domingo en las ciclo recreo vías de Santiago , días en los que costaba levantarse a las 5 am a entrenar, decir no a salidas con amigos, tener fuerza de voluntad, entrenamientos dobles y momentos en los que había que confiar en el reloj, en aprender a ir lento aunque tu ambición quiera ver ese pace lo más rápido posible, había que seguir incluso cuando los resultados no se veían!

¡Y ahí estaba, había llegado el día! 1 de noviembre, posicionarse y escuchar el himno de EE.UU, esperar la señal del inicio y comenzar.

Los kilómetros iniciales pasaron entre la emoción de la partida, el silencio del primer puente y luego entrar a la primera calle de Brooklyn, escuchas la energía de miles de personas alentando en las calles, carteles con mensajes, niños queriendo darte la mano para entregarte energía. Nueva York se transforma completamente durante esta carrera. La verdadera motivación está en cada calle, música, banderas, gritos y una energía difícil de explicar. Sentir ese apoyo te empuja a seguir.

Pero esta maratón también me enfrento conmigo misma. 

A medida que avanzaban los kilómetros, trataba solamente de correr rápido cada vez más rápido e ir bajando el pace. Sin embargo, esta carrera se trata de administrar la energía de ido a las elevaciones y loops de la ruta. El ejercicio de escuchar el cuerpo, enviar el mensaje a tu cerebro de que estás bien, mantener la cabeza fuerte, eres capaz de exigirte hasta los límites, mentalizarse en terminar la carrera y recordar la motivación de porqué había empezado es un trabajo personal que debes practicar por meses.

Desde el inicio hasta el km 30 vives un loop de felicidad, adrenalina, comienzas a sentir dolores donde nunca antes los habías sentido, en mi caso, cada vez necesitaba más agua, los geles era un impulso cada 7 km pero no suficiente, encontré un angelito en el público que me entregó un stick de vaselina para el dolor y los roces del cuerpo, otros me pasaban botellas de agua que me salvaban mucho cuando el punto de hidratación se me perdía, comencé a sentir un poco de fatiga y muchas veces requería más aire de lo normal, aún así, seguía motivada, feliz viendo las banderas de latinos, de la nada habían parlantes con canciones de Bad Bunny, seguía escuchando los audios de mi gente en Chile a la distancia en cada km, todavía todo seguía siendo mágico. 

Cuando empecé el km 32, se sintió distinto y hubo un cambio. A pesar de mi satisfacción de ver que el reloj indicaba mi pace cada vez más bajo en tiempo y estaba logrando promediar bajo los 6min/km, fue necesario recordar los fondos de domingo, aquí ya era la recta final donde rendirse no era opción, había que seguir corriendo y pensar “¿que son 10km? Son una ida y vuelta corriendo desde mi casa hasta clase de pilates”. Algunos km se disfrutaban, otros exigían concentración, mayor esfuerzo físico, quedaba el último puente e identifique a un chileno, le grité “VAMOS CHILE” para darnos motivación a ambos. 

Desde el km 35 simplemente había que salir a buscar la línea final con lo que quedaba de energía, pedirle a tus piernas un poco más de esfuerzo, apagar la incertidumbre y las ganas de rendirse y entregar toda la garra y el corazón por esas últimas calles  que terminan siendo eternas.

Cuando entré a acercarme a los últimos 3km, la carrera se transformó. Ya no piensas tanto en el reloj. Piensas en todo lo que hiciste para llegar ahí. En tu familia, en quienes están siguiendo en vivo tu carrera y no quieres defraudarlos. Pensaba en cómo Steve, mi ángel de Nueva York, estaba esperándome en la línea final tal como un abuelo orgulloso. Aquí se viene a la mente, todas las personas  y coaches que te acompañaron a entrenar, quienes te ayudaron a llegar hasta este momento, las marcas que creyeron en mí, conocidos que ya habían vivido maratones y te daban consejos para lograrlo  (Pati Contreras, Juan Pablo Herrera y Gabi Dallagnol), en quienes me alentaron desde Chile en cada audio, en Santa Cruz, la ciudad que me acompañó en cada Social Run que organicé a correr 5km… ¡Y EN MI! En mi esfuerzo, en lo que me costó llegar hasta aquí, en todas las veces que tuve que poner mi mente a prueba, saber decir que no, entrenar 7/7 todas las semanas incluso cuando no quería , entrenar los feriados, entrenar cuando estaba enferma, salir a correr con el frío del invierno, salir a correr después de un día cansador en el trabajo, entrenar a las 5 am la mayoría de los días de la semana para alcanzar,  llevar una dieta deportiva exigente, entrenamientos dobles, frustraciones, esfuerzos, agotamiento, cuestionamiento si los iba a lograr o no; frustraciones y llantos cuando nadie estaba mirando.

Y entonces llegó ese momento: los últimos metros. Los últimos 800 metros son como se dice en Chile “pura garra”, los gritos y el aliento del público ya no son suficiente y tienes que sacar energía de donde ya no existe, en mi caso, se me ocurrió grabar un “en vivo” corriendo, para que toda mi familia y amigos cruzaran conmigo la meta a la distancia, ahora viendo atrás, fue buena idea, porque he visto muchas veces el vídeo y me sigo emocionando, dentro de mi disociación y de querer terminar pronto y apagar la mente, iba llorando, se notaba que me faltaba el aire, que no podía más y eso demostró lo real que es esta maratón, aún esa emoción y esas ganas de llorar siguen y traspasan la pantalla, se me ponen los pelos de punta en pensar lo duro que fue y que hay que vivirlo para entenderlo, es una carrera maravillosa, es linda, pero exigente  y eso saca lo mejor de ti, te demuestra hasta dónde eres capaz de llegar y que todo siempre dependerá de TI, ¡Lo importante que es CREER EN TI! Y de decir “ ¡YO SOY UNA FINISHER!”,  te lo pueden decir mil veces que es la más difícil, pero lo entiendes recién cuando estás ahí.  

Cruzar la meta de la Maratón de Nueva York es una emoción enorme. Después de 42,195 kilómetros, ver ese arco, escuchar a la gente y darte cuenta de que lo lograste es algo que voy a guardar para siempre, terminé llorando con tantas emociones en mi mente, era un momento que no podía creer, mirad a tu alrededor y todos están en la misma situación, asimilando el momento, pero ahí mismo todo el mundo sigue felicitándote porque lo lograste. 

Terminé en 4 horas, 8 minutos y 48 segundos. Un resultado que representa muchísimo más que un tiempo para mí. Representa disciplina, constancia, aprendizaje y, sobre todo, haber sido capaz de cumplir algo que alguna vez parecía muy lejano. Esta fue mi primera maratón. 

Pero si hay algo que me llevo de esta experiencia, además de la medalla, es la motivación de haber podido inspirar a otras personas. Gracias a todo quienes me han escrito mensajes ya sea alentando, que les he entregado inspiración  o diciéndome que los motive a vivir un nuevo desafío, esto para mí es lo más importante, demostrarles que se puede y que todos podemos llegar hasta aquí, mi granito de arena es siempre ser un aporte e inspiración de que todos podemos, y que las MUJERES, corremos como Mujeres, FUERTES, con pasión, con garra, sin límites, con mente, ¡con ambición! 

Si algo quiero transmitirles a todos los chilenos es que no necesitan ser atletas profesionales, tener el mejor tiempo ni comenzar sabiendo hasta dónde pueden llegar. Solo necesitan atreverse a dar el primer paso.

El running me ha enseñado que muchas veces los límites están más en nuestra cabeza que en nuestras piernas. Que hay días buenos y malos, que el progreso no siempre es lineal y que la constancia termina llevándote a lugares que jamás imaginaste.

Hoy puedo decir que corrí la Maratón de Nueva York, que llevé un pedacito de Chile conmigo y que crucé una de las metas más emocionantes de mi vida.

Y ojalá que mi historia motive a alguien en Chile a ponerse sus zapatillas, salir a correr, proponerse un desafío y descubrir de lo que es capaz.

Porque los sueños no se cumplen solamente imaginándolos. Se construyen kilómetro a kilómetro.

¡Chile también corre en Nueva York!

Javiera Fierro

Fecha de la carrera: Domingo 1 de noviembre de 2026

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