Hernán Railef: “Un maratón en África, un mes después de Boston”#MaratondeCiudaddeCabo2026 #RaceReport

Race Report – Maratón de Ciudad del Cabo 2026

Hace 10 años corrí mi primer Boston Marathon, justo cuando cerraba mis 50 años. En ese momento me propuse volver a Boston cerrando los 60. Era una meta personal, una especie de círculo que quería completar. 

Pero mientras preparaba Boston apareció una invitación inesperada: participar en el World Masters Marathon Championships en el Sanlam Cape Town Marathon, una carrera que además está postulando a transformarse en el primer Marathon Major de África. La idea inmediatamente me atrajo. No solo por el Mundial de categorías de edad, sino también porque nunca había corrido un maratón en África. 

El problema era evidente: ambas carreras estaban separadas por solo 34 días. 

Después de pensarlo bastante, acepté el desafío. Y eso cambió completamente la forma en que debía enfrentar Boston. Por primera vez, Boston no sería el objetivo final, sino parte del entrenamiento para otra maratón. 

Afortunadamente, Boston salió perfecto. El clima fue ideal y personalmente me sentí muy bien durante toda la carrera. Recuperé bien y empecé a sentir que realmente podía llegar competitivo a Cape Town. 

El viaje a Sudáfrica, eso sí, es largo. Muy largo. En mi caso fueron cerca de 19 horas de vuelos, más el cambio horario de siete horas. Pero apenas llegas, Cape Town empieza a transmitirte algo especial. 

Lo primero que llama la atención es que manejan por el lado izquierdo. Lo segundo, y mucho más importante, es la amabilidad de la gente. Siempre cercanos, cariñosos y dispuestos a ayudar. La ciudad además me sorprendió muchísimo: moderna, linda, con buenas vías de acceso y muy fácil para moverse. Usé Uber durante toda la estadía, siempre de manera segura y a un costo muy bajo. 

Y desde el aeropuerto ya se respiraba maratón. 

El vuelo entre Ámsterdam y Cape Town venía lleno de corredores de todas partes del mundo. Era fácil reconocerlos. Muchos vestían orgullosamente los jackets o windbreakers conmemorativos de distintas ediciones de Boston Marathon: algunos del año anterior, otros del 2023, otros incluso de muchos años atrás. También aparecían chaquetas de otras grandes maratones del mundo. Sin necesidad de hablar demasiado, uno entendía inmediatamente que iba rodeado de maratonistas. Ahí empieza a sentirse que estás viajando hacia algo grande. Incluso el piloto de KLM nos deseó suerte a todos los corredores antes de aterrizar. 

Mi llegada a la Expo fue otro momento especial. Esta sería mi maratón número 26, pero era la primera vez que vivía una carrera desde la perspectiva de un Mundial por categorías de edad. 

La Expo se realizaba en el DHL Stadium y desde la entrada se sentía la importancia que esta carrera tiene para Sudáfrica y para África en general. Música, imágenes, voluntarios guiando a miles de personas de manera impecable y corredores de todas partes del mundo compartiendo el mismo entusiasmo. 

Marathon a la izquierda, World Championships a la derecha”. 

Recuerdo escuchar eso y sentir inmediatamente que esta experiencia sería distinta. 

La organización del Mundial incluía un dorsal adicional en la espalda indicando tu categoría de edad, además de un segundo chip de cronometraje. De pronto, no solo estabas corriendo contra el reloj. También podías identificar perfectamente a quienes competían directamente contigo. 

La mochila oficial del Mundial, de excelente calidad, terminaba de reforzar esa sensación de estar participando en algo importante. 

La Expo completa me pareció espectacular: amplia, ordenada, moderna y muy bien organizada. Mucho merchandising, grandes espacios y excelentes expositores. Y algo que realmente me llamó la atención fue lo bien manejada que estaba toda la venta de productos oficiales. Nada del caos que muchas veces se comenta sobre la Expo de Tokyo Marathon, justamente en un país famoso por su orden. En ese aspecto, Cape Town me sorprendió muy positivamente. Todo funcionaba digitalmente, sin necesidad de efectivo. Muy moderno. 

Como parte del Mundial también tuve la oportunidad de asistir a la ceremonia de inauguración. Ahí pude ver y escuchar a mi ídolo, Eliud Kipchoge, algo realmente emocionante para cualquier maratonista. Pero probablemente uno de los momentos que más me marcó fue la presentación del coro Ndlovu Youth. 

En ese momento sentí una conexión muy fuerte entre África, sus raíces y el sueño de tener finalmente un Marathon Major en el continente donde nacen los mejores maratonistas del mundo. 

Días después, luego de visitar Robben Island, esa sensación se hizo aún más fuerte. África merece tener un Major. Y Cape Town realmente se siente preparado para serlo.

El día de la carrera amaneció sin lluvia, pero con 96% de humedad y un dew point cercano a los 14°C. Las condiciones eran muy distintas a las que había tenido en Boston apenas un mes antes. 

El Cape Town Marathon tiene dos partidas: una en el estadio y otra en la playa. El Mundial largaba desde la playa, justo después de los atletas élite, que partían desde el estadio. Todos los corredores del Mundial estábamos agrupados por categorías de edad. Ahí me encontré con un par de chilenos que no conocía. Conversamos un rato y nos deseamos suerte antes de partir. 

La largada fue limpia, segura y sin congestión. Muy bien organizada. 

El circuito me encantó. Tiene muchos tramos largos y relativamente planos, sectores con muchísimo público apoyando y otros donde quedas prácticamente solo con tus pensamientos. 

Quizás lo único que cambiaría serían algunos aspectos de la hidratación. Los vasos no los entregaban voluntarios en la mano, sino que estaban apoyados sobre mesas, lo que hacía más difícil tomarlos corriendo rodeado de gente. Tampoco siempre estaba claro dónde venía agua, isotónica u otra bebida. Y sí, en algunos puntos entregaban Coca-Cola. “No para mí”, pensé varias veces. 

Eso sí, a medida que la temperatura empezaba a subir, la organización reaccionó muy bien repartiendo botellas de agua muy fría, algo que realmente se agradecía. 

Seguí corriendo a buen ritmo esperando llegar al kilómetro 32, donde me encontraría con Jacque y unos amigos después de una de las subidas más desafiantes del circuito. 

Ella ha sido mi principal soporte para poder vivir todas estas aventuras. 

Y ahí estaba. Grabando mi paso, sonriendo, alentando. Un beso rápido, agradecimiento mutuo y a seguir corriendo los últimos 10 kilómetros. 

Todo iba relativamente bien hasta el kilómetro 35. 

Ahí sentí que mi temperatura corporal empezaba a subir demasiado. La ropa completamente empapada, la humedad pasando la cuenta y el cuerpo avisando claramente que no sería el día para buscar un PR

Y en ese momento apareció la experiencia. 

Después de 25 maratones previas, entendí rápidamente que había días para competir y otros para saber administrar. Quedaban además varios días de vacaciones en este país maravilloso y no tenía sentido terminar destruido. 

Así que ajusté expectativas y decidí simplemente disfrutar el último tramo.

Volví a encontrarme con Jacque cerca del kilómetro 42, acompañándome corriendo algunos metros y agregándole todavía más felicidad a un momento que ya era muy especial. 

Después vino esa imagen inolvidable: doblar a la izquierda, ver la carpeta azul de meta, escuchar a la gente alentando y entender que estaba cerrando algo que años atrás jamás hubiese imaginado. 

Un maratón en África, a mis 61 años, apenas un mes después de Boston. 

El tiempo final fue 3:28:14. Honestamente, yo quería correr unos ocho minutos más rápido. Pero las condiciones obligaban a ajustar expectativas. Y, visto en perspectiva, terminé muy feliz con el resultado y con la experiencia completa. 

Al cruzar la meta recibí dos medallas: la del maratón y la del Mundial. Ambas tienen un valor enorme para mí. 

Recomiendo absolutamente el Cape Town Marathon. 

Por su organización, por su ambiente internacional, por su gente, por el circuito, por la energía de la ciudad y porque realmente transmite la sensación de estar frente a un futuro Marathon Major. 

Pero, sobre todo, porque me recordó algo importante: no todas las maratones se tratan únicamente del tiempo final. Algunas quedan grabadas por la experiencia completa que te hacen vivir.

Por Hernán Railef

Fecha de la carrera: Domingo 24 de mayo de 2026

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