Francisco​ ​Pino​ ​y​ ​su​ ​conquista​ ​en​ ​el​ ​Sudamericano​ ​de​ ​Trail#CampeónSudamericanoDeTrail #FranciscoPino #NiñoVolcan #RunchileRaceReport

 

 


Minutos antes de la largada me detuve a pensar en todo lo que había hecho para llegar a ese momento. Estar con los mejores de mi país, con los mejores de América. En ese instante me invadió un miedo muy particular, un miedo que la mayoría sentimos a la hora de correr o hacer algo que nos importe demasiado. “Un miedo que lo puedes hacer tu enemigo y te quemará por dentro, consumiendo todas tus energías y no dejarte fluir. Sin embargo, si ese miedo lo haces tu amigo y lo controlas, te calentará, te mantendrá vivo y fuerte”, esto según Rocky Balboa. Lo cual me hace mucho sentido.

Entonces comencé a pensar en mis entrenamientos, en las horas y horas en la montaña disfrutando y sufriendo una hermosa mezcla del deporte y me dije, ¡confía en lo que has hecho!

Comenzó la cuenta regresiva, observé a mis compañeros, les deseé lo mejor, miré el Cerro Bayo, y le pido a la montaña que me cuide y apoye en todo momento.

La lucha por el Sudamericano

¡3… 2… 1… Y terminó la espera!! La carrera comenzó muy rápida, ubicándome en un principio en la posición 14 ó 15, divisando siempre a los punteros, y tratando de retener  esa impulsividad que me empuja a estar adelante. Observé mi reloj para ver cómo íbamos de rápido, y se me viene a la mente una frase: “los números te ponen límites”,  así que decidí programar el reloj sólo para ver la hora. ¡Fue lo mejor! Al iniciar la primera subida íbamos unos 10 a la cabeza, de diferentes países, todos en sincronía del puntero Samuel Morales, el cual fue muy rápido en todo momento.

Se notó el duro entrenamiento que había realizado. En ese momento comencé a dudar de mí entrenamiento, pero recordé que la mente en situaciones de presión nos juega trucos y los cambié con pensamientos positivos con mis seres queridos, tratando de sonreír durante todo momento. Físicamente me sentía bien, iba observando cómo corrían los demás corredores, su técnica y rapidez en bajadas, subidas y plano. Ahí me di cuenta que podía sacar provecho de lo que mejor se me daba.

Los sonidos de la montaña

Fue en el kilómetro 27 donde comenzamos a subir el Cerro Bayo, donde se acercaron a decirme: ‘‘Estás a cuatro minutos del primer lugar’’. ¡Vaya! Lo puedo alcanzar si aumento la velocidad en la subida. Tomé unos fieles colihues y apuré el paso diciéndome, “olvida que es una carrera y piensa que es un juego de atrapar al que va delante de tuyo”. Fue así que reduje la tensión de mi cuerpo y comencé a cantar una canción de mi niñez “corre que te pilla el chancho, corre que te va a pillar”.

Al llegar al punto más alto, me sentí en casa. Sólo escuché el viento, sentí el frío y observé esa naturaleza salvaje de las cumbres. En ese momento recordé: “El viento te da la frescura y las tormentas su energía, mientras tus miedos caerán como las hojas del otoño”. Un escalofrío lleno de energía me recorrió de pies a cabeza.

Cuando comencé a bajar, a unos 15 ó 20 metros de la cumbre me encontré con un corredor de Perú, sentado, con una contractura en el gastrocnemio derecho. Me detuve y le pregunté si se encontraba bien y si necesitaba ayuda, pero me dice que no y que continúe.

La decisión de ganar

 


Comienza la bajada técnica hasta llegar a la nieve, donde se me entierra un pie y también se me contrae el gastrocnemio derecho obligándome a parar. Realicé estiramientos respirando y calmando a mi cuerpo extasiado de energía por saber que iba liderando.

Pensé, esto es nerviosismo por la carrera, relájate y me grite: “Todo es mental”. Recordé las miles de veces que he estado en la misma situación en la montaña o en la cumbre de un volcán, cansado, contracturado, con hambre cuando sólo me quedaba la bajada y me dije: ¡Una vez más!

Al salir de la nieve, estaba mi equipo chileno, dándome gritos de apoyo y energía. Me emocioné mucho y como siempre digo, las emociones son el mayor potenciador de energía. Esa frase me dio la mejor idea. Comencé a pensar los momentos más emotivos que he vivido, con mis padres, hermanos y mi hermosa “familia”. Momentos llenos de energía.

Escuchando sólo con un oído el cantar de las aves, porque soy sordo del otro, recordé a mi pajarita. La mia bella Valentina, quien siempre me dice: ¡Si escuchas un pajarito soy yo dándote energía!  Y así lo sentí y la escuché.



Llegando al último punto de abastecimiento, me dicen: ¡Estás a tres kilómetros! Y yo pensando, que son tres kilómetros, pero en ese momento eran muchos.

Traté de pensar: “Sé ligero como el aire, ágil como el sauce, sé como el pasto que se dobla con el viento” ¡Fluye! frases de artes marciales. Escuchando mi nombre por todas partes, ¡Dale Fran! ¡Dale Pino! ¡Francisco tu puedes! De personas que no conocía, pero me daban la mejor energía. Faltando poco aparece mi amigo Enzo Ferrari, lleno de lágrimas y gritándome: ¡Ganaste, lo hiciste, vas solo. Te lo dije! Y me da una nalgada que casi me contractura la pierna izquierda.


Los últimos cien metros no escuché nada. Miles de imágenes pasaron por mi cabeza. pero sólo dos imágenes se quedaron ahí: Mis padres recibiéndome y la montaña solitaria que tanto extrañaba.

Lo que acabo de relatar, creo que es la cuarta parte de lo que uno piensa en carrera, nuestra mente está trabajando más duro que nuestro cuerpo, por eso es necesario tener pensamientos positivos en todo momento, y cuando te invadan los pensamientos negativos, cámbialos por los mejores momentos que has tenido en tu vida. “Visualiza tu victoria”.

Francisco Pino Astete
Trail Runner

Fecha de la carrera:  Sábado 18 de noviembre de 2017

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