Diego de La Maza: “La carrera más emocionante que he corrido”#MaratónNuevaYork #NYCMarathon #RaceReport

Race Report Maratón de Nueva York 2023

El día partió muy temprano, nos levantamos a las 4:45 am, ya que la logística para llegar a la carrera es compleja, primero metro, después ferry y por último bus.

Saliendo del hotel se ven las calles llenas de corredores y, luego del metro, al llegar a la estación de ferry para Staten Island nos topamos con una multitud que nos permitió apreciar por primera vez el verdadero tamaño de la carrera.

Al bajar del ferry, nos subimos en un bus que nos llevaba hasta la villa. Estábamos en la primera ola que salía a las 9:15 a.m., por lo que teníamos unas dos horas de espera. Afortunadamente el clima nos acompañó sin lluvia ni frío ni calor. Aprovechamos de ir al baño, calentar un poco un par de ascensiones y después de una espera, que se hizo muy larga, fuimos al corral.

Desde ahí se empezaron a sentir con más fuerza de los nervios previos y después de unos 15 minutos la masa de gente se empieza a mover camino de la partida. Caminamos unos 500 m y nos topamos con la vista impresionante del puente Verrazzano, el primero de los cinco puentes de la maratón.

Mucha excitación en el ambiente, una cantidad impresionante de corredores, todos esperando partir. Suena un ruido como disparo que da inicio a la maratón y el grupo comienza lentamente a moverse. En esa etapa fue imposible pensar siquiera en un plan de carrera. Había que seguir el ritmo de la masa que lentamente comenzaba a subir el puente. Me tocó el carril que va por arriba con una vista impresionante y de a poco se empezaron abrir espacios para empezar a buscar el ritmo que me había fijado.

La verdad es que es el primer puente, pese a ser el de altimetría más compleja de la carrera, se siente poco. La bajada es muy pronunciada, pero tampoco se puede ir muy rápido por la gran cantidad de corredores que se tiene delante. Se termina el puente y llegamos a Brooklyn. Se ven las primeras personas del público alentando con carteles, haciendo sonar unas campanas y animando a todos los corredores. Esto se repite durante casi toda la carrera.

Los primeros 10 km de Brooklyn se me hicieron fácil y pude seguir el ritmo sin problemas. Me habían dicho que se producían muchas aglomeraciones en los puestos de hidratación, pero la verdad es que no tuve ningún problema al respecto. Están cada una milla a ambos lados de la calle y con el tamaño suficiente para no tropezarse con nadie.

Muchas bandas de música tocando, cada una mejor que la otra, el público animando… en fin, un ambiente que no me había tocado en ninguna otra carrera.

Sin darme cuenta, llegué al kilómetro 15 y ahí empecé a ver las primeras subidas y bajadas que serían una constante del resto de la carrera. De todas maneras, me sentía bastante entero, así que incluso me dió para apurar un poco el plan y llegar al kilómetro 21 y cruzar el segundo puente.

Comencé a prepararme mentalmente para el tercer puente: El Queensboro. Muchos corredores me habían advertido sobre lo complejo que es y se veía claramente en la altimetría de la carrera que iba a ser un tramo muy difícil. Esta parte se corre en la plataforma inferior del puente, por lo que da la sensación de estar dentro de un túnel. Además, se pierde la señal del reloj. Imposible comprobar si estaba o no siguiendo el ritmo así que decidí subir a una velocidad que me hiciera sentir cómodo. Se sentía raro haber perdido el público y escuchar solamente los pasos de los corredores.

Después de una subida que se me hizo eterna se empieza a bajar con bastante pendiente. Me preocupé de no ir muy rápido ya que todavía me quedaban 16 km y sabía que al Central Park iba a ser muy difícil.

Al ir terminando la bajada del Puente, se comienza a sentir murmullo lejos y en la medida en que uno se va acercando se convierte en un ruido ensordecedor. Al salir del puente uno se encuentra de lleno con un mar de gente alentando y es impresionante. Me sentí como un jugador de la selección saliendo al estadio.

Empieza ahora la primera avenida, que es una recta larguísima con subidas y bajadas. Son cerca de 6 km que empiezan en la calle 59 de Manhattan y terminan en la calle 138 del Bronx.

Sigue un ambiente de carrera increíble en la primera avenida, pero en la medida que nos acercamos al Bronx la gente empieza a disminuir. paso el cuarto puente que es bastante plano y se siente poco y llego al Bronx donde se ve muy poca gente apoyando. Es un tramo bastante corto y rápidamente se llega al quinto y último puente.

De vuelta en Manhattan, la carrera sigue y se pasa por el kilómetro 34. Ya se empieza a sentir mucho más el cansancio y hay que prepararse para los últimos 8. Vuelve el ambiente de fiesta y eso anima a seguir corriendo. Paso por el kilómetro 35 y se empiezan a ver más corredores caminando. Llego al Central Park corriendo por la primera avenida y comienza una subida con bastante pendiente y muy larga. Quedan pocos kilómetros, pero el circuito se hace duro. Entramos al central Park cerca del km 39 y nos topamos con muchas bajadas y subidas. Siempre de fondo un apoyo impresionante del público que en esa etapa de la carrera se hace muy importante.

Voy bien con mi plan de carrera más de un minuto adelantado y ya veo que voy a superar el objetivo que me había puesto. Eso me da ánimos para terminar los últimos 2 km. Pasado el kilómetro 42 ya no queda nada y se ve la última subida y detrás de está la meta. Apuro los últimos metros con lo último que me queda y se siente como una ovación del público al cruzar la línea final.

Terminé la carrera, muy cansado, pero feliz de haberla corrido y de haber mejorado con respecto al plan que tenía.

Este fue mi cuarto major y, sin duda, la carrera más emocionante que he corrido.

Para cerrar, al caminar por la calle de vuelta del Hotel con la medalla puesta mucha gente nos saluda y felicita por el logro alcanzado.

Diego de La Maza

Fecha de la carrera: Domingo 5 de noviembre de 2023

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