Race Report – Maratón de Nueva York
Por mucho tiempo pensé que correr una maratón no era para mí. Yo ya tenía más de 12 medias maratones en el cuerpo, pero los 42K los veía lejanos. La idea empezó a cambiar mientras trabajaba como diseñadora en Finisher y conocía a más gente de la cultura del running. Estar rodeada de atletas, corredores amateur y personas que hacían ultra distancia, escuchar sus experiencias y ver todo lo que hay detrás de cada carrera me hizo pensar que quizás yo también podía enfrentar ese desafío.

Mi primera maratón iba a ser en Santiago. Me lesioné y tuve que cambiar el plan. En ese momento fue frustrante, pero con el tiempo entendí que terminó siendo un regalo. Nueva York siempre ha sido especial para mí y la he visitado más de seis veces; cada vez la vivo de una manera distinta. Sabía que su energía podía hacer que esos 42 kilómetros fueran una experiencia inolvidable.
Junto a mi amiga Cami, parte importante de nuestro run club @coolgirlsrun.cl, nos embarcamos en esta aventura. Cuando fundé Cool Girls Run, lo hice con la ilusión de crear un espacio de apoyo para las mujeres. Nunca imaginé cuánto iba a recibir ese mismo apoyo de vuelta. Las Cool Girls estuvieron conmigo desde el minuto uno: me inspiraron durante todo el proceso, se movilizaron para ayudarme a alcanzar la meta de recaudación de Team for Kids y siguieron mi carrera de principio a fin. El día de la maratón las llevé a todas en mi corazón. Sentirlas cerca convirtió este desafío personal en algo que compartimos.
También quería hacer las cosas bien y prepararme con responsabilidad. Mi entrenador, Gino Galliani, de Pace Lab Crew, fue fundamental para lograrlo. Gino tomó el desafío sabiendo que yo estaba en medio de una lesión y me acompañó con mucha paciencia y cariño. No solo me preparó físicamente: también me ayudó a trabajar la cabeza y a confiar en el proceso. La maratón exige respeto, constancia y escuchar el cuerpo; no bastaba con tener ganas. Había que construir la preparación semana a semana. Por otro lado mi amigo Polo fue fundamental en los largos de los últimos meses, en donde correr media maratón se sentía como un domingo cualquiera. Compartir el proceso con alguien dispuesto a motivarte y compartir su experiencia fue súper importante para mi.
El domingo de la carrera, Nueva York ya llevaba días convertida en una fiesta. Todo lo que rodea al maratón hace que la celebración dure al menos siete días. Y cuando por fin llega la largada, entiendes que la energía es real: el recorrido se siente como una gran block party.
Salí con la emoción de estar ahí y con el respeto que le tenía a la distancia. Nueva York no regala nada, hay puentes, subidas y momentos en que las piernas empiezan a pesar. Aun así, el público no deja de aparecer. La gente grita, ofrece la mano, lee los nombres de los corredores y te empuja a seguir. El muro existe; lo sentí cuando ya no podía acelerar y mis piernas se pusieron pesadas. Pero nunca me sentí ahogada, y el ánimo de quienes estaban al borde del camino hizo que los tramos difíciles fueran más llevaderos.
En el kilómetro 21 me esperaba Will, un amigo que vive en Nueva York, junto a su running club. Verlos ahí fue muy especial: por un momento, en medio de una carrera multitudinaria y lejos de casa, se sintió como estar en casa. También llevaba conmigo los mensajes de mi familia y mis amigos en la app RunRally. Escuchar sus voces, en la medida de lo posible porque la gente era más ruidosa, me ayudó a sentirlos cerca, aunque estuvieran a miles de kilómetros.
Cuando finalmente crucé la meta, sentí orgullo y alivio, pero sobre todo gratitud. Por el equipo que me acompañó, por mi comunidad, por mi pareja, mi familia y mis amigos, y por todas las personas que hicieron posible correr por Team for Kids. También pensé en esa versión mía que alguna vez miraba los 42 kilómetros como algo imposible, pero que estaba parada ahí.

La Maratón de Nueva York es una carrera que vale la pena vivir durante una semana entera. Hay distintas formas de llegar a la largada y de hacer realidad el sueño de correrla; yo encontré mi camino. Como diría Frank Sinatra, I did it my way, y funcionó increíble. Hoy puedo decir que soy maratonista. Y qué regalo haberlo descubierto en una ciudad que se siente como una fiesta de principio a fin.
Alison Riquelme
Fecha de la carrera: Domingo 1 de noviembre de 2026



