Race Report- Maratón de Chicago 2026

No fue un proceso convencional, porque solo tuve un mes de entrenamiento específico para esta distancia. Pero, antes de que me funen, déjenme explicar. Ya tenía pasajes y alojamiento desde hacía más de un año, porque mi pololo había decidido correr su primera maratón. Yo, por mi parte, les tenía pánico (y muchísimo respeto) a los 42K.
Después de un año entrenando, corriendo cuatro medias maratones y ganando cada vez más constancia, apareció la oportunidad de correr Chicago de la mano de Imich. Se había liberado un cupo y yo ya tenía todo listo para viajar… ¡menos el entrenamiento para los 42K!
Así que me puse las pilas: hablé con mi entrenador, fui a kinesiología y a masajes todas las semanas, ajusté mi alimentación y me comprometí al máximo con ese mes de preparación. Y, casi sin darme cuenta, estaba arriba del avión rumbo a Chicago.
¡Qué maravillosa oportunidad debutar en una Major! Un recorrido prácticamente plano, una ciudad increíble y miles de personas alentándote durante cada kilómetro. Chicago cambia por completo su dinámica: TODO gira en torno a la maratón. Y vivir esa energía desde adentro es algo que no se puede explicar, hay que experimentarlo.
El día de la carrera, mientras muchos sufrían el calor, yo iba tan enfocada en terminar que mi cabeza no me dejaba pensar en nada más. Fueron 42K de diálogo interno, de convencerme una y otra vez de que podía seguir, de disfrutar cuando podía y de luchar cuando se ponía difícil.
¿Recomiendo Chicago para debutar en los 42K? 1000%. ¿Recomiendo hacerlo con solo un mes de preparación específica? Definitivamente, no.
La maratón es una distancia muy exigente que requiere respeto, preparación, disciplina y escuchar al cuerpo. Y si algo me quedó claro, es que la cabeza también juega un papel ENORME. Cuando las piernas pesan y los kilómetros se hacen eternos, necesitás encontrar esa fuerza para seguir avanzando. Eso sí, la fuerza mental no reemplaza el entrenamiento: lo acompaña.
Por eso, rodéate de profesionales que te entrenen, te guíen y cuiden tu salud. Mi entrenador y todo el equipo que me acompañó fueron fundamentales. Sin ellos, ¡no hubiera cruzado ni la puerta del hotel!
Otra herramienta que hizo una ENORME diferencia fue Cheer My Run, una app donde mis amigos y mi familia me dejaron audios de motivación que se reproducían automáticamente durante la carrera.
Debutar en esta distancia sin ellos cerca fue un golpe bastante fuerte, pero escuchar sus voces me hizo sentir acompañada a miles de kilómetros de casa. Especialmente entre los kilómetros 31 y 37, los más difíciles para mí, esos audios hicieron que todo se sintiera un poquito más fácil. Cuando las piernas pesaban y mi cabeza empezaba a jugarme en contra, aparecía una voz conocida dándome ese empujoncito que necesitaba.

Y ahí entendí que, aunque no pudieran correr esos 42K conmigo, de alguna manera estaban ahí, acompañándome en cada uno de ellos.
Hoy puedo decir que soy maratonista. Chicago me regaló mucho más que mis primeros 42,195 km: me demostró que puedo enfrentar desafíos que antes me daban miedo y que hay experiencias que te cambian para siempre.
Me llevo una medalla, miles de recuerdos, una historia que voy a contar toda la vida y unas ganas ENORMES de volver a hacerlo. Porque esto recién empieza.

Martu Cionci
Fecha de la carrera: Domingo 11 de octubre de 2026



