Race Report – Maratón de Chicago 2026

La Maratón de Chicago llama la atención por el diseño de su recorrido, poder recorrer el centro y los barrios aledaños de una ciudad reconocida por su arquitectura e infraestructura permite combinar deporte y turismo en un mismo día. Ideal, desde mi punto de vista.
La semana previa a la carrera tuvo días muy agradables, despejados, soleados y con temperaturas altas, lo que me permitió disfrutar los días de tapering con trotes por los imponentes parques costeros de la ciudad. Fue una oportunidad para ver y compartir ruta con algunos grupos de atletas élite que rodaban a ritmos “suaves”.
La llegada a Grant Park el día de la carrera fue fácil y expedita. El transporte público funcionó con normalidad y, a diferencia de lo que se podría esperar, tanto los controles de seguridad para ingresar a la zona de corredores del parque como la entrega de la bolsa en guardarropía fueron bastante rápidos.

La carrera comenzó a las 07:20 con la salida de las categorías de atletas con discapacidad, a las 07:30 partió la categoría élite y a las 07:35 salió el corral A del público general. Mucho se habla de la energía de la ciudad el día de la carrera y del apoyo de la gente en las calles, pero creo que ningún relato le hace justicia a lo que realmente se vive dentro de la carrera como corredor.
A solo un par de metros de la salida se ingresa a un largo túnel que parece una discoteca, DJ con música a todo volumen, luces, humo, pirotecnia y gritos del público te ponen la adrenalina por las nubes. Luego comienzan los cruces de puentes sobre el río Chicago y se ingresa al centro de la ciudad. Desde ese punto, las calles están repletas de público gritando a todo pulmón, con letreros de apoyo y frases motivacionales.
Se escuchan las sirenas de los carros de bomberos y de la policía, se ven helicópteros volando entre los edificios y se empiezan a acomodar los distintos grupos de corredores que serán tu compañía durante los siguientes kilómetros. En este punto fue clave tener la cabeza fría, bajar el ego y no dejarse influenciar por los demás corredores, que inconscientemente te llevan a correr más rápido. Como el GPS se pierde durante los primeros kilómetros, fue fundamental llevar anotados en la mano mis tiempos objetivo para la primera milla, los 5K, los 10K y la media maratón; con eso pude ir regulando el ritmo.
A medida que pasaban los kilómetros, la carrera fue puro disfrute, una ruta plana que permite ir cómodo, varios grupos de corredores fuertes a los que uno se puede acoplar según su ritmo objetivo, barrios preciosos y una fiesta distinta en cada esquina. Los primeros 21K los corrí muy cómodo, de hecho, un minuto más rápido de lo que esperaba, lo que me dio la oportunidad de bajar un poco la velocidad para llegar al kilómetro 30 con buenas piernas, o al menos eso esperaba, y luego retomar mi ritmo objetivo.
Si bien desarrollé una carrera inteligente en términos de alimentación e hidratación, los últimos 8 kilómetros fueron muy duros (en parte también por el calor). Hay varios pequeños repechos que, aunque son cortos, pesan mentalmente. Los últimos kilómetros se trataron de mantener un ritmo constante e intentar, en lo posible, olvidar el dolor de piernas.
Ya al final, prácticamente llegando a la meta, está el último repecho que todos siempre mencionan. Nada a lo que no estemos acostumbrados en Santiago, a esa altura se pasa rápido, porque la meta está literalmente a la vuelta de la esquina.

Chicago fue una experiencia redonda, se disfruta antes de correr, durante la carrera y después de cruzar la meta, donde la organización te recibe con donuts, jugos, barras energéticas, cervezas y una “Post-Race Party” para celebrar con los amigos y familiares que fueron a apoyar.
Luis Felipe Alessandrini
Fecha de la carrera: Domingo 11 de octubre de 2026



