Vania Villalobos: “Era la primera vez que corría 42K completamente sola”#MaratonLosAngeles #RaceReport

Race Report Maratón Los Ángeles

Planifiqué mis vacaciones en función del maratón de Los Ángeles, pero esta vez había algo distinto: era la primera vez que corría 42K completamente sola, sin mis compañeros del team al lado.

La noche anterior me acosté temprano, después del clásico ritual de todo maratonista: dejar cada cosa lista para no olvidar nada. Dormí bien y a las 4 a.m. ya estaba despierta, comiendo lo de siempre antes de correr. A las 5 tomé un Uber rumbo a la partida, en el estadio de los Dodgers, ya que me estaba quedando cerca de la meta.

Con todo el tránsito cortado, tuve que trotar unos 2K para llegar al estadio. Sin planearlo, fue el calentamiento perfecto y también una forma de soltar un poco la ansiedad. En la partida éramos cerca de 25 mil corredores esperando ese momento.

Cuando comenzó a sonar el himno de Estados Unidos, la emoción fue inevitable. Fue como una inyección de energía para todo lo que venía y para recordar cada entrenamiento que me había traído hasta ahí.

Desde que sales del estadio empiezan las cuestas. Este maratón es famoso por su altimetría, pero este 2026 hubo otro protagonista: el calor. Además, el cambio de hora hizo que todo se sintiera aún más exigente.

A pesar de lo que muchos me habían dicho sobre lo dura que era, logré mantener un ritmo parejo entre 5:30 y 5:40, tal como lo habíamos planificado con mi coach, Raúl Mora. Así fui avanzando hasta el km 33 ó 35. Desde ahí, ya camino a Santa Mónica, el sol comenzó a pegar con fuerza y la temperatura subió hasta los 27-28 grados.

El cuerpo lo empezó a sentir y decidí bajar el ritmo. La gente en la ruta hacía todo lo posible por ayudarnos: tiraban agua, ofrecían naranjas, animaban sin parar, pero en ese punto de la carrera sentías que nada lograba refrescarte del todo.

Los últimos kilómetros fueron simplemente sobrevivir. Seguir avanzando paso a paso, pensando en todo el camino recorrido para llegar hasta ahí. Pensé en mi familia y en mis compañeros del team, que me estaban apoyando a la distancia desde Chile, pero especialmente en todas las moritas del Team Mora, porque correr un maratón siempre es especial, pero hacerlo un 8 de marzo, como mujer, lo hace aún más significativo.

Crucé la meta cansada, acalorada y con las piernas al límite… pero con el corazón lleno y feliz ya que a pesar de todo la disfruté cada km. Sin duda, la corrí acompañada… aunque fuera a la distancia.

Por: Vania Villalobos

Fecha de la carrera: Domingo 8 de marzo

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