Race Report – Maratón de Buenos Aires 2026
Esta vez la meta no era mía, pero pocas veces una me hizo sentir tanto.
Llegué a Buenos Aires con una misión completamente distinta a la habitual. Esta vez no venía a buscar una marca, una medalla ni a competir. Venía a acompañar a Albani, mi pareja, en su segundo maratón.
Y quizás por eso terminó siendo una de las experiencias más bonitas que me ha regalado el running.
Vi de cerca todo su proceso. Meses de preparación, disciplina y sacrificio, pero también muchos altos y bajos. Albani vive con una enfermedad autoinmune que, entre otras cosas, afecta sus articulaciones. Hubo días buenos, días normales y otros en los que entrenar simplemente no era posible. Como la vida misma.
Pero siempre volvió.
La estrategia para mí era bastante particular. Corrí los primeros 2 kilómetros junto a ella y luego salí del circuito para adelantarme hasta aproximadamente el km 12,5. Ahí la esperé para comenzar mi verdadera carrera: acompañarla durante los últimos 30 kilómetros.
Desde ese momento mi trabajo fue sencillo de explicar, pero no tanto de ejecutar: marcar el ritmo, preocuparme de su hidratación y alimentación, llevar geles y sales, grabar la experiencia y, sobre todo, estar atento a ella.

Los primeros kilómetros juntos fueron de mucha energía. Sonrisas, gente alentando y Buenos Aires completamente volcada a la maratón. Pero todos sabemos que en 42 kilómetros tarde o temprano llega el momento en que la carrera empieza a pedirte respuestas.
Del km 32 en adelante comenzó otra maratón.
Ahí pude ver una versión de Albani que me generó una admiración enorme. Cuando las piernas dolían y cada kilómetro costaba más, siguió avanzando. Mi trabajo dejó de ser solamente controlar ritmos: era mirarla, cuidarla y recordarle una y otra vez que podía hacerlo.
Hasta que, faltando pocos kilómetros, empezamos a entender que lo íbamos a lograr.
Cruzamos juntos la meta. Segundo maratón para ella y sub 4 horas. Nos abrazamos y terminamos llorando los dos.
He cruzado varias metas en estos últimos años, incluyendo la de un Ironman, pero esta experiencia me recordó algo que a veces olvidamos cuando estamos tan concentrados en nuestros propios objetivos: hay metas que pueden emocionarte tanto o más cuando el dorsal lleva el nombre de otra persona.

Me fui de Buenos Aires profundamente orgulloso de Albani, pero también agradecido. Por poder correr, por estar sanos, por viajar haciendo algo que amamos y por todas las personas increíbles que el deporte ha puesto en nuestro camino.
Yo pensaba que había ido a Buenos Aires a ayudarla a correr su maratón.
Terminé aprendiendo muchísimo de ella.
Por Rodrigo Ríos
Fecha de la carrera: Domingo 20 de septiembre de 2026



