Hermanos Espinoza: “Boston no se puede explicar, hay que vivirlo”#MaratondeBoston2026 #RaceReport

Race Report – Maratón de Boston 2026

¡Si! Nosotros mismos hace apenas un poco más de un mes cruzamos la meta en la Maratón de Tokyo, que fue nuestra última Major hasta ese momento. Este lunes vivimos una experiencia inolvidable: la Maratón de Boston, la que hoy, sin dudarlo, definimos como la maratón de las maratones.

Hay maratones… y la maratón de Boston. Y en ese sentido, es una etapa que ningún corredor debería saltarse. Desde el momento en que pusimos un pie en EE.UU. sentimos que no era un viaje más, este era un viaje especial. Desde un comienzo nos encontramos con corredores de todas partes del mundo los que compartían una misma emoción silenciosa: el orgullo de haber clasificado y de estar presentes en un evento que no solo se corre… se conquista.

Para Nicolás, que ya había corrido cuatro Majors antes, y para Tomás, que venía de correr su última hace poco más de un mes, Boston fue algo completamente diferente. Es en Boston donde un corredor aficionado como nosotros deja de sentirse amateur y se transforma, te sientes parte de la élite, te sientes profesional, te sientes, aunque sea por un día, como esos atletas que admiramos.

Llegamos con anticipación para aclimatarnos, y fue la mejor decisión, Boston vibra con su maratón. Durante esa semana, la ciudad entera gira en torno a la carrera, se respira running en cada esquina, en cada conversación, en cada detalle, es imposible no contagiarse.

Todo está perfectamente organizado, desde los buses escolares que te llevan a Hopkinton, hasta la villa del atleta, (detalle: tienes una pista de atletismo profesional para calentar). Cada momento está pensado para que el corredor solo se concentre en una cosa: darlo todo. Te hacen sentir parte de algo superior, como si realmente fueras un profesional.

El día de la carrera comienza mucho antes de la largada, el frío, la espera, los nervios… todo suma. Pero cuando llegas a la línea de partida en Hopkinton, algo cambia, sabes que estás donde querías estar. El circuito es, sin exagerar, una montaña rusa emocional y física, nunca te deja acomodarte. Cada tramo te exige algo distinto, desde el famoso “Scream Tunnel” en Wellesley College, donde el ruido y la energía del público te atraviesan, hasta las temidas colinas de Newton, culminando en la legendaria Heartbreak Hill (que no es solo su nombre).

El nivel de corredores es altísimo, aquí está la élite mundial, pero también miles de corredores increíbles que han trabajado años para llegar. Correr junto a ellos te obliga, te inspira, cuando crees que no puedes más, miras a tu alrededor… y sigues, sacas energía de donde no hay. Corres más rápido de lo que pensabas posible.

Lo que se vive en Boston no se puede explicar, hay que vivirlo. Desde que llegas a la ciudad hasta el último metro en Boylston Street, el apoyo es constante, incondicional, ensordecedor a pesar del frío, la gente está ahí desde temprano, con sillas, carteles, gritos… esperando por ti. Ese día, el corredor es el protagonista, se transforma en su ídolo, te alientan como si fueras un piloto de Fórmula 1 en la última vuelta. Y cuando ya no quedan piernas, sigues a puro corazón, gracias a ellos, que te empujan y porque no quieres fallarles, porque algo dentro de ti se enciende, te emociona y lo dimos todo por ellos.

La Maratón de Boston no es mejor ni peor que otras Majors, es simplemente diferente y esa diferencia es lo que la hace inolvidable. Por eso, a todos los corredores que sueñan con Boston, les decimos algo claro: no es un sueño imposible, es una meta alcanzable, requiere disciplina, constancia y años de preparación, sí, pero se puede y vale absolutamente la pena cada sacrificio.

Y ahora… una primicia.

Tal vez suene a locura, probablemente lo sea. Pero este domingo, a puro corazón, volveremos a ponernos la sudadera de Chile y estaremos en la línea de partida, pero esta vez, en la Maratón de Londres, nuevamente como hermanos, al final son solo 42 kilómetros y una tremenda felicidad que recordaremos por siempre.

Porque al final, más que carreras, son historias.

Y esta… ¡recién comienza! ¡Vamos por más!

Por Tomás y Nicolás Espinoza

Fecha de la carrera: Lunes 20 de abril de 2026

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