El próximo año vuelvo!!Ricardo Cumplido Running Master

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Varias veces en los últimos años me he encontrado con ex runners, claramente fuera de forma, con la típica frase “ya voy a volver” o “el próximo año vuelvo”. La lógica de muchos de estos ex runners es que quieren volver a una edad en que por número de competidores y por los tiempos realizados les parece que será más fácil subirse al podio o al menos estar más cerca de la punta.  Es como si la edad no pasa por ellos, sólo para los demás. Es raro.

El tema me ha dado vueltas por años. Efectivamente he comprobado que con los años el número de competidores en las categorías mayores empieza a reducirse. Más dramáticamente a partir de los 50. También es cierto que es menos competitivo. Al menos los tiempos de los ganadores son menores. Sólo a modo de ejemplo, el cuadro a continuación muestra el número de competidores y el tiempo del ganador de cada categoría en la Maratón de Santiago 2014:

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¿Por qué se reduce el número de corredores mayores? Creo que al menos por 4 razones.

La primera, por las lesiones. Después de los 45 créanme que las lesiones pasan a ser un tema. Especialmente peligrosos son los trabajos de intensidad en pista y los cortos tiempos de recuperación. Estamos acostumbrados a un régimen de entrenamiento diario y nos cuesta parar. No le damos espacio a la adecuada recuperación. Aparecen en consecuencia las malditas lesiones. Rodillas, caderas, talón de aquiles, contracturas, periostitis y lumbago están entre las más comunes. Llega un minuto que con tantos problemas se le pierde el cariño a esta profesión.

Segundo, por cansancio. El running es pasión. Lo hacemos demasiado intensamente. Sobre todo algunos. Esa intensidad se agota y cuesta muchísimo mantener un ritmo de vida a veces incompatible con nuestras otras actividades. Es por eso que para sostener esto en el largo plazo, se debe hacer en forma no forzada. Debe salir natural. Entrenar sólo hasta el punto de desagrado y no cruzar la línea. Muchos la cruzan.

Tercero, la familia. Ya los padres no son tan jóvenes. He visto muchos de cuarenta y tantos con hijos muy chicos y/o recién nacidos. Además con varios. Correr en forma seria con hijos chicos es especialmente complicado. A esa edad los niños exigen mucho tiempo y entre sus demandas y el entrenamiento, no deberíamos tener dudas. Sin entrenar, mejor retirarse.

Finalmente, cuando comprobamos que nuestras mejores performances quedaron atrás y ya no hay ninguna posibilidad de mejorar nuestras marcas se produce tal nivel de frustración que nos deja en la puerta de entrada de la desmotivación.

La conclusión por lo tanto, es que es un tremendo mérito llegar pasado los 45 en un nivel competitivo. Son muchos los problemas que uno enfrenta antes de entrar a la pista. Si hay menos corredores es porque se quedaron en su casa. No pudieron llegar ni siquiera a ponerse las zapatillas.

Por supuesto, es muy probable que muchos ex runners que deciden esperar cumplir años para volver en realidad nunca lo hagan. O trataron y se lesionaron. O trataron y descubrieron que la pasión no estaba. O trataron y dejaron a los niños llorando ¿Quién sabe? Pero lo concreto es que muchos ya no están y lo más probable es que más que no querer, simplemente no pudieron. Sin duda se hace cada vez más difícil.

Además, para un ex atleta tratar de volver pasado los 45 es una tarea complicada. Reducir peso, recuperar masa muscular, ponerse al día en la tecnología, reencontrarse con los amigos y un sin fin de otras variables lo hacen especialmente duro. Por lo tanto, mi recomendación es que nunca lo dejen del todo. Si tienen problemas, tómense un corto respiro. Reduzcan las cargas. No lo vivan tan intensamente. Involucren a la familia. Aprendan a convivir y administrar las lesiones. Sólo así se puede permanecer.

Pero no todo es malo. Pasado los 45, muchos ya tienen hijos grandes que requieren menos tiempo y preocupación. Muchos también ya están consolidados económicamente y pueden darse algunos lujitos tecnológicos y correr regularmente en el extranjero.

Cuando se crucen con un Master, sáquense el sombrero. Seguro ha superado un montón de barreras y ahí lo tenemos disfrutando de esta pasión. Si hace un gesto feo, no es que esté enojado, es probable que este con más dolores que el promedio.

por Ricardo Cumplido (Lunes 26 de mayo de 2014)

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