Hermanos Espinoza Aguilo: «Cruzar esa meta con la bandera en el corazón es algo que no se olvida jamás»#MaratondeTokio2026 #RaceReport

Race Report – Maratón de Tokio 2026

Siempre acompañé a mi hermano en sus carreras, y lo encontraba algo genial, me intrigaba mucho correr un maratón internacional, pero siempre pensé que sería mucho el esfuerzo, pero bueno hace más de un año en el mes de agosto 2025, junto con mi hermano decidimos postular a la lotería del Maratón de Tokio, sabíamos que las posibilidades eran muy remotas, más aún que los dos fuésemos seleccionados, más parece que se alinearon los planetas y aunque no lo crean los dos quedamos seleccionados. Desde ese momento supe que no había vuelta a atrás y que el destino algo bueno nos depararía.

Fue así que comencé a entrenar y después de varios meses de duro esfuerzo, con el mejor entrenador mi hermano y obvio con temores propios de debutar en la distancia madre, después de todo llegó el tan anhelado viaje a Japón, para correr el Maratón de Tokio e introducirse en la cultura nipona.

Sin lugar a dudas, una experiencia maravillosa, que recomiendo a cualquiera, porque combina la cultura japonesa, una organización impecable (todo es perfecto) y la emoción de completar uno de los maratones más importantes del mundo. El maratón se destaca por su atmósfera festiva (corredores disfrazados de lo que te imagines, desde trabajadores de terno -si como se iba a la oficina antiguamente en Chile-, a Mario Bros, pasando por todo el anime y demás), un recorrido plano que mezcla la tradición y modernidad de una ciudad apasionante y una participación masiva, pero al estilo japonés, que muestra lo diverso que es estar al otro lado del mundo.

Ya en el maratón propiamente tal, me relajé y me sentí bastante acogido, al final algunos son más profesionales, fanáticos y otros que irían por diversión. Yo en mi caso fui por diversión, desde el principio sentí una mezcla de nervios y agradecimiento a Dios por poder estar ahí con mi hermano. Antes de partir está todo el mundo nervioso (hasta los más profesionales), pero todo cambia cuando se escucha el disparo de la salida, vuela el confeti y ahí comienza la fiesta nipona.

El recorrido del Maratón de Tokyo está muy bien hecho, porque te muestra toda la ciudad, corres entre avenidas modernas y barrios tradicionales, pasando por lugares emblemáticos como el Templo Senso-ji, y también pasas por zonas elegantes como Ginza, donde el público te anima con un felicidad natural. Cada kilómetro de la carrera es un descubrimiento.

La organización realmente es perfecta, los voluntarios te sonríen y te alientan todo el tiempo, (“Ganbatte”), las estaciones de hidratación están perfectamente sincronizadas, las indicaciones son muy claras, y lógico existe un respeto absoluto por cada corredor, te sientes bien cuidado y acompañado todo el tiempo, familias enteras animando con pancartas hechas a mano, niños ofreciendo choques de palmas, y aplausos que hacen olvidar el cansancio y aunque estés tan lejos de casa no te sientes extranjero, te sientes todo el tiempo que eres parte de algo mayor (que es muy difícil de explicar).

Como chileno, mi historia en el Maratón de Tokio fue distinta a la mayoría. Muchos de quienes llegan a esta largada son corredores con un currículum impresionante, atletas que ya han conquistado varios circuitos majors y están a punto de completar ese sueño. Yo no. Yo debuté aquí.

Y qué mejor lugar para hacerlo que en el Maratón de Tokyo. Un circuito rápido, generoso, que si te encuentra bien preparado y si el clima te regala un día perfecto como el que vivimos este domingo se transforma en tierra fértil para lograr algo grande. Aquí los sueños no se miran de lejos: se corren, se sienten y porque no, se alcanzan.

Quiero decirles a todos los chilenos que leen esto: No hay que esperar tener el currículum perfecto para atreverse. No hay que “merecer” Tokio después de mil batallas. A veces, el mayor acto de valentía es lanzarse. Este maratón no es solo una carrera, es una experiencia que te transforma. Te impulsa a superarte kilómetro a kilómetro y, al mismo tiempo, te sumerge en la energía única de Tokio, una ciudad vibrante que convive con la profundidad de una cultura milenaria.

Correr aquí es mucho más que buscar una marca. Es aprender disciplina, respeto, gratitud. Es descubrir otra forma de mirar la vida mientras avanzas entre templos, rascacielos y miles de personas que te animan sin conocerte.

A todos mis compatriotas: Atrévanse, prepárense, sueñen en grande. Porque si un chileno pudo debutar en Tokio y vivir una de las experiencias más poderosas de su vida, ustedes también pueden. Y créanme, cruzar esa meta con la bandera en el corazón es algo que no se olvida jamás.

Por los hermanos Espinoza Aguilo

Fecha de la carrera: Domingo 1 de marzo de 2026

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