La buena condición física y episodios de mareosDesmayos

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Hace unos años me pasa que cuando empiezo a aumentar la carga de kilómetros, bajo de peso, mi cuerpo se torna magro en grasa, todo bien, sin embargo en ocasiones me “voy a negro”, incluso al pararme de una silla.

Por lo mismo, el año 2012 me hice una serie de exámenes: Hemograma; Test de esfuerzo; Electro cardiograma; Holster de presión resultando todo normal. El cardiólogo me dijo que era Hipotensión Postural, pero que su causa no la tenía clara, salvo que me quedara tranquilo, que “no me iba a morir corriendo”.

Episodios que se siguen repitiendo hasta el día de hoy, justo cuando me topo con un artículo de Mark Hendricks para Running Times al respecto, el que dio la respuesta a mi situación y probablemente a la de muchos corredores.

La Hipotensión Postural es un fenómeno natural que ocurre al estar acostado en reposo y luego pararse rápidamente, entonces la sangre por efecto de la gravedad se nos va  a las piernas y llega poca oxigenación al cerebro que es un órgano muy sensible a la falta de oxígeno, de allí el mareo. Esto le sucede generalmente a las personas que sufren de presión arterial baja (no era mi caso).

Cuando una persona está en muy buena forma cardiovascular su pulso baja. Una persona normal tiene un pulso en reposo de entre 60 a 80 latidos por minuto, un atleta de fondo (maratonistas, triatletas, ciclistas, remeros, esquiadores, etc) entre 40 a 50 latidos por minuto (38 en mi caso, al estar bien entrenado). ¿Qué sucede entonces? Al tener el pulso tan bajo y estar acostado, luego de ponerse de pie al corazón le toma más tiempo bombear sangre para que llegue a la cabeza y entonces nos mareamos, cosa que no le ocurrirá nunca a una persona con una frecuencia cardíaca por sobre 80 pulsaciones. Esto se conoce como Hipotensión Postural Asociado al Ejercicio o EAPH, por sus siglas en inglés.

Si bien no a todos los atletas de fondo les pasa, está asociado a una pobre hidratación. No debe confundirse con el Colapso Asociado al Ejercicio o EAC, desmayo que viven algunos corredores tras cruzar la meta tras un esfuerzo extremo y parar en seco. Lo que aquí sucede es que al frenar súbitamente los músculos de las piernas dejan de masajear las grandes venas de las piernas que devuelven la sangre al corazón, provocando un “estancamiento” de sangre en las piernas y poco retorno al cerebro, de allí el desmayo que se soluciona elevando las extremidades inferiores. Por eso uno siempre debe seguir en movimiento tras un esfuerzo extremo, basta con caminar hasta recuperar el aliento.

Ahora, si el desmayo se produce durante la carrera o llegando a la meta estando en movimiento, entonces hay que poner ojo, pues según Henricks es un signo de que hay alguna alteración cardiovascular que hay que investigar.

por Adrián Rodríguez (Jueves 10 de septiembre de 2015)

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